Todos tenemos preocupaciones. La mayoría son autoimpuestas. Barreras autoimpuestas que no sirven para nada. La mayoría de cosas que nos preocupan no ocurren, y cuando ocurren no son para tanto. Así que abandona tus preocupaciones y vive la vida.

¿Te ocurre a veces que no “pillas” la concentración y tardas el doble en una tarea, por no dejar de pensar en ese problema (que posiblemente nunca llegue a ocurrir)?
Las preocupaciones no sirven para nada, te frenan y son fuente de muchos accidentes, en la carretera y en el trabajo. Esa mala decisión que tomaste… ¿no la hiciste en un momento de preocupación?

Lo mejor para eliminarlas es saber la relevancia que tienen:

Ninguna.

 

Desconecta

Ese incidente o ese temor, no tienen importancia. No le des mas vueltas.

Aquí van una par de remedios para acabar con esas ideas negativas de un plumazo:

 

• Dale al botón de “Reset”. Damos mil vueltas a varias cosas a la vez sin hacer un “Reset” y empezar de nuevo. Necesitas una mente despejada para encontrar soluciones. Abstráete y concéntrate solo en una cosa a la vez. Encontrarás una por una, la solución a tus preocupaciones.

• Aprovecha a pasar un cuarto de hora contigo mismo, tumbado en la cama o sentado en una silla. Tu mente se clarificará por si sola y aparecerá como por arte de magia la solución que buscabas.

• Cambia tus pequeños hábitos, una manera efectiva y poco utilizada. Si acostumbras a ir por el mismo camino, o comer en los mismos sitios, o a seguir el mismo horario, la fuerza de la costumbre te obligará a pensar en lo mismo y te rondarán las mismas preocupaciones. Un cambio de entorno es perfecto para desconectar.

• Lee sobre lo que te preocupa. Absorbe información nueva.

• Planifica: Una buena planificación es un antídoto para los problemas. Planificar te dejará más calmado y seguro de ti mismo. Analizarás tu situación y tu trabajo (tu mejor que nadie) y diseñarás la decisión adecuada.

• Compárate con lo que hay a tu alrededor y verás que no estas tan mal. A menudo esa es la mejor terapia.

Controla tu mente recortada