Cómo salir de tu cárcel

Tienes que salir de la cárcel.
Tus sentimientos de frustración y tus enfados son una prisión.
Y la única manera de escapar es perdonando. Lo siento pero no hay otro modo.
Lo MÁS inteligente que puedes hacer es perdonar agravios. Es mentira lo que dicen sobre que tienes que ser duro y responder a todo. Lo más torpe (aunque en las películas quede bien) es vengarte.
Tu mejor venganza es el olvido, así nada te afectará. Tu eres mucho más grande que cuatro sentimientos encontrados. No caigas en el error que caen todos: creen que si contestan quedarán como los fuertes de la película.
Ganaras años de vida si olvidas. Y tendrás toda la energía a tu disposición.
Si perdonas a los que  te perjudicaron te liberas. Todas tus emociones negativas desaparecen. Libre para actuar, libre para estar alegre. Por fin puedes pensar con claridad y avanzar. Perdonar a quien te ha insultado o aquel chaval que de pequeño te pegó es una liberación. Pruébalo.
Disciplínate a perdonar. Así avanzarás más rápido que nadie.
Elimina los malos recuerdos. No hagas lo que ellos quieren, repasar una y otra vez su agravio. Si les perdonas te quitarás la carga de antiguas vivencias que te hicieron infeliz… y siguen haciéndolo.

Pero antes una aclaración: perdonar a alguien no es darle la razón, no es aprobar su comportamiento. ¡Al contrario!
El perdón es egoísta. El perdón no tiene que ver con el otro sino contigo. El perdón es liberarte TÚ. Es romper tus cadenas en vez de atarte a ellas.  Sé egoísta y hazlo por ti. El que perdona no es bueno, es inteligente.
Así que se más inteligente que la mayoría que no entienden el beneficio del perdón. No te tortures con lo malo que te hicieron, no des alas al otro. Estás a un nivel superior. Eres mucho más inteligente de lo que crees, sino no estarías leyendo esto para mejorarte. Así que sé astuto y si te atacan que te ataquen, eso es que eres bueno en lo que haces.
Los que triunfan tienen los mismos agravios que tú. Les insultan y les arrinconaron, como a ti, pero se disciplinan para olvidar. Deciden mandar ellos. Nunca dan poder a los incompetentes y envidiosos. Su vida va hacia arriba y no pierden tiempo con malos recuerdos.
Por eso necesitas el hábito de perdonar. El hábito de que nada te afecte. Perdona a tus enemigos de juventud, perdona al que el otro día te puso la zancadilla, perdona al que no quiere que avances. Compadécelos. Son unos desgraciados en su vida personal y sólo consiguen hacerte más fuerte. Ríete de ellos porque son tan tontos que no se dan cuenta de que te hacen más fuerte.
Hay gente que hunde su vida por algo que sus padres o amigos les dijeron hace décadas. Lo cuenta como si fuera ayer, ¡indignadísimos! ¿Eso es forma de vivir?
Y luego los psicólogos se hacen millonarios porque el nivel de perdón de la mayoría sigue en rojo. Entonces les llevan al pasado una y otra vez para que repasen ese momento infeliz y así facturar muchas horas.
Pero salir de la prisión de los malos recuerdos más fácil que todo eso: tener el hábito de perdonar. Ahorrarás  años de malos ratos. Serás tan feliz como tengas el hábito de perdonar.
Todas las injusticias, falta de modales y crítica destructiva que hayas soportado ya las tuvieron otros. (Lo siento, nadie se libra, la otra opción es vivir en una cueva.) Pero los que llegan lejos se distinguen en algo: perdonar.
Por eso tu gran fuerza será el hábito de olvidar y perdonar. La verdadera disciplina. La clave para ser feliz.

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