En todos los procesos siempre hay atascos. Miden la velocidad con que completas tu trabajo. En un sistema de producción, la máquina más lenta de la cadena será la que decida la velocidad de producción. O en otro orden, la velocidad de aprendizaje de un determinado empleado puede ser lo que acelere o frene un determinado proceso. Todo tiene su Cuello de Botella y has de encontrarlo para maximizar tu productividad.

Cada vez que quieres hacer algo necesitas saber exactamente cuáles son los obstáculos fundamentales a los que te enfrentas.

 

Recientemente me hablaron de un director de ventas que a primera vista no parecía una persona de mucha energía, superaba automáticamente con creces todos los objetivos anuales. Viéndole trabajar parecía igual que los demás, sin ninguna característica especial. Nada de movimientos grandiosos, ni grandes palabrerías, ni lucimientos en las reuniones.

¿Cuál era su secreto? Se le pregunto por el en una entrevista y contestó: “Es sencillo decirlo, pero hay que ponerlo en práctica. De todo lo que tengo programado buscó siempre la parte más crítica, la que mas influye en que las cosas salgan adelante o no, y siempre coincide con la que más rechazo me da, la que menos me gusta hacer. Y lo que hago al principio de la mañana es enfrentarme a ella. Una vez que lo estoy haciendo, ya no parece tan difícil. Voy avanzando y me encuentro más cómodo, veo lo que me quito de encima y cada vez tengo más fuerza para seguir. La clave esta en detectar la parte difícil que influye en el resto y lanzarse a ella sin miedo.”

Su facturación aumentaba escandalosamente año tras año y su red de ventas era la más eficiente. Si tenía un problema por un vendedor, sabía que el principal problema era hacer frente al rechazo personal que suponía ponerle las cosas claras. Una conversación dolorosa al principio del día, le evitaría muchísimos dolores mas durante los próximos meses. Si al mes siguiente la parte crítica era aumentar la gama de productos a vender, no tenía reparo en convocar a media empresa en una reunión, para mostrarles la necesidad de mejorar y desarrollar nuevos artículos y no ser devorados por la competencia.

Siempre iba a por El Cuello de Botella, a por lo difícil y conseguía óptimos resultados en la mayoría de los casos.

 

Desatasca tu Cuello de Botella

No te engañes y empieces tu proyecto por cosas fáciles, cosas que se pueden terminar fácilmente y que no requieren esfuerzo ni planificación. Muchos evitan el esfuerzo de identificar el principal obstáculo y optimizarlo con nefastos resultados. Pero tu no.

Observa todos tus proyectos abiertos. Seguro que todos tienen su Cuello de Botella. Dedícate a desatascar el 20% del trabajo que completará el 80% de los resultados. Empieza a construir tu edificio con una base sólida. Averigua en que parte del proceso se apoya el resto. Puede que para escribir un libro tu Cuello de Botella sea tu capacidad para concentrarte y escribir durante dos horas seguidas. O quizás para convertirte en un experto en financiación de nuevos negocios, tu Cuello de Botella sea la cantidad de contactos que consigas hacer en los bancos. Para adelgazar el Cuello de Botella puede ser evitar cenar copiosamente… Y puede que para conseguir vender, mas tu Cuello de botella sea tu disciplina para hacer 30 llamadas cada día a clientes potenciales…

Si buscas tu Cuello de Botella continuamente, pasarás de un rendimiento medio a jugar en la liga de los grandes.

 

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