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Las 10 Trampas de la Gestión
deltiempo
¿Reconoces las situaciones que vienen a
continuación?
1.Visitantes
inoportunos
¿Cuántas veces
viene un compañero a tu mesa a
preguntarte algo o
simplemente a hablar del último chisme?
5 minutos, que se
convierten en media hora. Mas el tiempo
adicional para volver
a concentrarte. Una trampa invisible.
¿Quién se resiste a
dar su opinión sobre el último partido
o sobre la última
‘movida política? A menudo va
disfrazada de una
conversación de trabajo, pero acaba
transformándose en
una conversación sin trascendencia.
Hay 2 razones que nos
empujan a dejarnos
interrumpir: Somos
humanos y nos gusta relacionarnos y
por otro lado no
queremos herir los sentimientos de los
demás negándoles una
conversación. Somos como una
ONG.
La única solución es
aprender a decir que no. Con
la mayor diplomacia
del mundo y con una sonrisa di que
no. Existen ciertas
frases que te salvarán (con una sonrisa
por supuesto). Di a
quién te interrumpa:
-»En estos momentos
necesito terminar esto con
urgencia, ¿Has
preguntado a Juan el de la 2ª planta como
solucionarlo? Creo
que hace poco tuvo un caso similar.»
-»Creo que tengo un
par de ideas al respecto, ¿Qué
tal si nos vemos
luego a la salida y te lo comento?»
O
simplemente:
-»Muy a mi pesar no
puedo atenderte a hora,
entiéndeme.» Sencillo
y claro. No se van a enfadar si les
das
argumentos
Para casos extremos
valen las siguientes artimañas:
Permanecer de pie
mientras hablas.
Vete al lavabo
mientras hablas con ese proveedor
tan pesado, seguirte
se le hará más complicado.
También vale
el:»Perdona me están llamando.»
Y la más efectiva:
levántate y vete a la puerta durante
la
conversación.
2.Usa bien el
teléfono
Es el mejor invento
que ha habido, pero también
puede ser tu peor
enemigo. El mayor problema del
teléfono no es el
tiempo que
pasamos hablando, sino el
que tardamos en
volvernos a concentrar en lo que
hacíamos. Además solo
hablamos un 20% con quien
queremos, se pierden
muchas horas en rellamar.
Concentra tus
llamadas de seguido y en los
momentos donde menos
fresco estés. Los momentos
brillantes son para
los asuntos importantes. Apunta las
llamadas y
desvuélvelas de seguido en otra franja horaria
que estés más
disperso.
Uno de los trucos más
efectivos es conocer el
horario de tus
interlocutores, tras algunas llamadas podrás
observar que las
veces que contesta suele ser a una
determinada hora.
Antes de comer y a primera hora de la
mañana suele ser
cuando la gente más está en su mesa
junto al
teléfono.
Las llamadas a
primera hora que tantas veces se
dan, no son muy
útiles, derrochas tu mejor momento y es
posible que no
encuentres a nadie. La única excepción
es para labores
comerciales, como confirmar citas a
primera hora de la
mañana. Hazlas justo antes del
mediodía. A esa hora
mucha gente esta en su puesto de
trabajo, ya se han
cansado de dar vueltas por ahí. No
estará de más que
averigües sus horarios, pregúntales si
es
necesario.
Curiosamente la
mayoría cree que no pasa tanto
tiempo al teléfono,
pero las estadísticas son alarmantes.
Pasamos bastantes
horas colgados del auricular. No soy
partidario de dejar
que suene el teléfono, además de ser
una falta de
educación, el estrés que supone estar
escuchando el pitido
y saber que volverá a llamar, no
conduce a
nada.
Así que abrevia las
llamadas, que tu tiempo es oro:
• Cuando hables,
intenta siempre cerrar la
conversación desde el
primer minuto.
• Si te llama esa
máquina social a la que le
encanta contar sus
aventuras de fin de
semana pregúntale
simplemente ¿Qué
querías?
• Utiliza el: «Dentro
de nada tengo que ir a
una reunión pero
dime, dime…» Muy
efectivo.
• Si tienes que
llamar tú, a primerísima hora
y a última no
encontrarás barreras en forma
de
secretaria
• También ahorraras
tiempo si asumes que
la mitad de las veces
nuestro interlocutor
no entiende lo que
queremos decir por lo
que es importante
poner énfasis en lo
importante; ojo a lo
que se asumen.
• Para librarte con
los que tiene ‘demasiadas’
ganas de hablar no
dudes en cortarles. No
les rebatas nada
porque estarán ansiosos
por dar su opinión
pero diles claramente
que tienes otro
asunto pendiente.
Y si dispones de un
asistente; genial, que pregunten
lo más explícitamente
el asunto a tratar.
Ojo, que no contestar
al momento no es mala
educación. Mala
educación es no atender a quién tienes
delante por una
llamada.
Y mira siempre el
tiempo que duran tus
conversaciónes, te
sorprenderás de tus ratos al teléfono.
3. Aprende a
decir NO
¿Porque no dices
‘No’?
¿Tienes miedo de
ofender al que te pide algo? ¿No
quieres que te vean
como una persona que no puede con
todo? ¿Tienes miedo
al qué dirán si no soy capaz de
hacerlo? ¿Miedo a no
controlarlo todo?
Cierto instinto nos
empuja siempre a decir que sí.
Desde pequeños nos
educaron en un ambiente donde
decir sí era más
correcto que el no. Aparte que gusta
agradar a los demás.
Gusta que nos vean como a una
persona que lo hace
todo. Somos unos héroes.
Pero la realidad es
distinta. Si quieres conseguir
tus objetivos
importantes, tendrás que aprender a decir
no a muchas cosas.
Esto no quiere decir que no puedas
ayudar a los demás,
sino que lo hagas a su debido tiempo.
Hay muchas
situaciones laborales, donde uno traerá
muchos más beneficios
que aceptar todo.
Conozco el caso de
una persona que aceptaba
todas las peticiones
de otros. Se podía contar con ella
para todo. Desde ir a
recoger a alguien a cualquier sitio,
ayudarte para que te
enseñase cómo se hacían
determinado trabajo
hasta gestionar las relaciones
con otros clientes en
la ausencia de otras personas. Al
cabo del día se
encontraba extenuada y en absoluto
satisfecha de lo que
hacía. Un día me preguntó sobre
cómo cambiar todo
esto. Nos sentamos y enseguida
comprendió que era un
problema de prioridades. Le dije
que escribiese en un
papel lo que era importante para
ella, tanto en su
vida laboral como personal. No tardo
nada en hacerlo.
¿Entonces por qué no se dedicaba a ello
exclusivamente? Ella
respondió que era, porque le pedían
continuamente
favores. No se dio cuenta que la gente se
acostumbró a
pedírselo todo porque ella siempre decía
que sí. Acabó
terminando por hacer todo lo que le pedían
y descuidando lo que
a ella le importaba. ¿Qué iba hacer
para conseguir sus
objetivos? En seguida se dió cuenta
de que no podía
aceptar todo lo que le pedían. Tenía que
aprender a decir que
no. Esto le iba a costar mucho,
pero tuvo que decidir
entre enfrentarse al hecho de
provocar un rechazo
inicial en los demás negándose a
ayudarles siempre o
hacer lo que ella se proponía.
Este es un caso
extremo. Pero es posible que a ti
te ocurra con tu
superior o alguien influyente. La clave
esta en hacer ver a
los demás que conseguirás mejores
resultados si te
concentras en lo importante.
No peques de
entusiasta y te comprometas a hacer
todo lo que te pidan.
No eres un salvador para los demás.
Tu deseo de complacer
puede ser tu defecto, no tu virtud.
Imagínate
sumergido en tu nueva tarea
-»¿Qué tal?» te
preguntan
-»Bién»
… la que se te viene
encima tras ese sospechoso
‘¿Que
tal?’.
-»Estábamos pensando,
como representantes de
la comisión de mejora
de relaciones
interdepartamentales
que dada tu experiencia y saber
hacer demostrada a lo
largo de años (halago
sospechoso), que
podrías ayudarnos a colaborar en
un plan de mejora de
comunicación que se basa en
tal y
tal…
Con cara de
corderitos inocentes piden ayuda.
Disfrazan un trabajo
impresionante que no quieren hacer
como una obra de
caridad. Son especialistas en venir en
momentos en los que
no tienes reflejos para decir no.
Primer paso, ante la
duda diles que lo pensarás.
Luego ármate de valor
y con mucho tacto di que no. Una
cosa es lo que te
pidan tus superiores o un buen amigo y
otra es hacer lo que
otros no quieren hacer. Cuidado con
los especialistas en
pasártelo todo a ti, como el corderito
que vino hace unos
minutos.
Los expertos en
marketing saben mucho de esto.
Apelan a nuestra
educación para que los dejemos hablar.
Una vez expuestos sus
argumentos saben que es más
difícil rechazar su
oferta. Luego con los datos en la mano
saben quiénes son más
fáciles de convencer. Algunos
compañeros y amigos
igual, tienen un arte especial para
conseguir sus
víctimas. Mucha sutilidad a la hora de pedir.
A otros, en cambio,
simplemente no les da ninguna
vergüenza pedirlo
todo.
Poco o nada vas a
poder hacer si no sabes plantarte
y decir no. Destruirá
tu orden de prioridades. Decir no,
no es únicamente
negarte a ciertas labores, también es
cortar relaciones
infructuosas o cambiar de empleo. No
estar dispuesto a
dejar que interfieran con tus objetivos.
No es pecar de
egoísta, ¿Quién lo es más? ¿El que quiere
absorber toda tu
energía para conseguir sus objetivos o
tú, que te niegas a
trabajos que interfieran con los tuyos?
4. Desorden
personal
Algunos parecen haber
nacido ordenados, pero la
gran mayoría vive en
un desorden continuo. Las
experiencias
infantiles o una falta de preparación nos ha
modelado. ¿Y tú?
¿Tienes un lugar propio para tus llaves?
¿Tienes un lugar
propio para cada cosa, gafas, pólizas de
segura, documentos
del banco, herramientas, de tal modo
que tengas acceso al
momento?
Algunos son
organizadamente desorganizados.
Pueden encontrar un
papel en un segundo de entre una
selva de informes. No
hay métodos que sirvan para todos.
Pero ciertas máximas
te harán la vida más fácil. Si
empiezas a estar
harto de tardar horas en encontrar cosas,
de haber tenido
ciertos problemillas por no entregar algo
que te pidieron y de
estar disconforme con la apariencia
de tu mesa, es
probable que tengas que cambiar de raíz
tus hábitos en cuanto
al orden.
Nunca pienses que
estas demasiado ocupado como
para organizarte. Los
desorganizados clásicos son una
fuente de problemas
para sus empresas o familias. Olvidan
todo, no encuentran
ningún documento y jamás terminan
algo a tiempo.
Tienden a trabajar más horas para
compensarlo, pero aun
así, nunca terminan de hacer las
cosas
bien.
Partamos de tu mesa
llena de papeles. Párate. Deja
lo que estas haciendo
y ponte a ordenar. No estás
perdiendo tiempo de
trabajo. Todo el tiempo que inviertas
ordenando, lo ganarás
con creces en el futuro. Un sistema
de bandejas para
diferenciar los trabajos es perfecto.
Cuanto mas sencillo
mejor. Una será para el material
saliente ya
solucionado y pendiente de archivar, otra para
material entrante
pendiente y otra para el material entrante
que necesita de una
tercera parte para continuar. La
efectividad esta en
proporción a su sencillez. Así podrás
trabajar en una cosa
al mismo tiempo sin pasar de un
tema a otro
constantemente. Ganarás horas, trabajando
en una sola cosa al
mismo tiempo. Cuado acabes con
algo pasas a lo
siguiente. Siempre siguiendo un plan
trazado con
anterioridad.
Ya se encargarán
otros de interrumpirte. No te
interrumpas a ti
mismo cambiando de tarea cada dos por
tres. Cuando vengan
nuevas gestiones las dejas en tu
bandeja y sigues
concentrado en lo tuyo.
Utiliza una lista
para todo, incluso para tareas
personales.
Multiplicará tu capacidad de planificación y
te dará una visión
exacta de tu situación. Podrás ver lo
que es urgente y lo
que lo parece y no lo es tanto. Te hará
planificar lo
importante, lo que deberías empezar aunque
fuera poco a poco.
Así no pierdes la perspectiva de tus
objetivos
importantes. Si lo que de verdad cuenta para
tu trabajo es hacer
un estudio sobre los costes de cada
departamento, o tener
que organizar una convención con
todos los clientes,
verás en tu lista que a largo plazo eso
es lo
importante.
En la lista estará
absolutamente todo lo que tienes
que hacer. No dejes
de escribir nada por insignificante
que parezca. Si acaso
escríbelo en diferentes categorías.
Si no lo escribes,
acabarás olvidándotelo o lo escribirán
en cualquier papel y
vuelta a generar burocracia. El
trabajo que te lleve
escribirlo será infinitamente inferior a
tener los papeles
encima de tu mesa consumiendo sitio y
parte de tus
nervios.
5. Viajes
Para mucha gente
estas es uno de los mayores ladrones
de tiempo. Los viajes
de avión o tren a menudo nos
pueden quitar medio o
un día entero. Esto puede cambiar
¿es posible
aprovechar ese tiempo para avanzar? Si y
además haciendo un
trabajo de calidad. Durante un vuelo
de una hora no
tenemos interrupciones y una hora sin
interrupciones
equivale a tres de trabajo normal.
Aprovecha al máximo
ese regalo. Es una manera perfecta
de cambiar tiempo
perdido por trabajo de calidad.
Puedes triplicar tu
productividad. Los viajes largos en
avión o tren son una
gran posibilidad para enfrentarte a
un problema en
particular. Largo tiempo ininterrumpido
pensando en un mismo
tema, concentrado tus fuerzas en
el hasta resolverlo.
Muchas veces no obtienes la respuesta
en el mismo día, pero
al de un tiempo te aparece como
por arte de
magia.
En las salas de
espera de estaciones y aeropuertos
ocurre lo mismo. Si
embarcas al final cuando haya menos
cola y llega puntual
para coger el billete, dispondrás de
un tiempo inmejorable
para trabajo de calidad (ese que
sólo se consigue a
solas y sin interrupciones). Además
cuenta con el tiempo
añadido de los posibles retrasos.
Libros enteros se han
escrito en las salas de espera.
Durante el viaje
aprovecha los sitios que dan a la
ventana ya que nadie
pasará delante de ti para ir al
servicio. Esto
eliminara más interrupciones. Podrás
dedicarte
exclusivamente a ese trabajo que nunca terminas
y que necesita mucha
concentración. También puedes
aprovechar para leer
informes o diferentes artículos que
has ido recopilando
para leer con calma. ¿Has probado
a llevar una
grabadora? Redactarás cartas o recogerás
pensamientos suelen
surgir cuando menos te lo esperas.
Llega puntual al
aeropuerto o estación. No
ahorrarás nada si vas
a última hora con prisa. En la oficina
decides quedarte
hasta última hora para «ganar»tiempo.
No ganas nada porque
ese tiempo lo pasas agobiado
pensando en que
tienes que irte. Pero si llegas puntual a
la estación estarás
más calmado y podrás concentrarte
mejor. Y ya en el
hotel y en tus momentos de menor
energía, aprovecha
para poner al día tus notas de gasto y
las hojas de
dietas.
Pero al mismo tiempo
procura agrupar los viajes.
Prepara todos los
detalles al máximo. Muchas veces un
viaje te lleva a otro
ya que se dejan muchos temas sin
cerrar. Si se hubiera
planificado correctamente, esto no
hubiera ocurrido.
Aprovecha una zona geográfica para
hacer tosas las
visitas posibles y no tener que volver en
breve. Otra opción
con la que ahorrarás muchos días es
encadenar los viajes.
Si tienes que ir a diferentes puntos,
haz uno detrás de
otro. Le cogerás el punto a los viajes y
se convertirán en
días normales.
Y en última
instancia plantéate la alternativa
de no hacerlos.
¿Puedes invitar a muchas de tus visitas
a que vengan a tu
oficina? Muchos viajes son
evitables. En muchos
casos es posible y además
quedarás bien y darás
una buena imagen. Tendrás
toda la información a
mano. Abusa de la
videoconferencia, te
ahorrará varios días de viajes
innecesarios.
6. Pero…, quién
manda aquí
Puedes tener la mejor
intención del mundo, que si
no tienes claro para
quién es tu trabajo o quienes son tus
superiores, la
desmotivación puede hacer que tu
rendimiento sea
nefasto.
Las empresas cambian
a un ritmo de vértigo. Los
puestos rotan a mayor
velocidad. Las fusiones y
absorciones entre
empresas hacen que a menudo se
dupliquen o eliminen
puestos, seguramente ya habrás
vivido una
experiencia de ese tipo. Todo esto degenera
en puestos de trabajo
mal definidos, ¿el tuyo? No puedes
permitírtelo. Es un
problema grave y tienes que actuar.
Con buena o mala
intención siempre habrá alguien
que quiera tener más
responsabilidades. No dudará en
hacer parte de tu
trabajo si ve que eso sirve a sus
objetivos. Esto
ocurre, no debería, pero ocurre.
Sobre el papel todas
tienen su propio trabajo, pero
la vida real es
distinta. Hay varias partes en una empresa
que pueden tener
varias tareas solapadas. Departamentos
tan próximos como
logística y compras o comercial y
marketing son un
claro ejemplo.
Cuando empiecen las
interferencias, la solución es
hablarlo con el
compañero que las produzca. Todo con
mucha tranquilidad.
Si hace falta, hazlo un poco oficial y
reúnete con el en un
sitio aparte. Exponle la situación. Y
tranquilidad, mucha
tranquilidad. Un par de palabras con
calma y en el momento
exacto, pueden hacer milagros.
Pregunta que se puede
hacer al respecto (El poder de las
preguntas).
Abiertamente. No dejes que una situación
mala se convierta en
una peor.
Pero has de hacerlo,
háblalo y atrévete a discutir el
problema, tu futuro
esta en juego. Di que no hará falta
acudir al jefe para
solucionarlo, que entre vosotros
podréis. En el
noventa por ciento de las veces se hará un
pacto de caballeros y
el conflicto estará resuelto. Puede
que te resulte
desagradable pero no te quedará otro
remedio. Cuanto antes
atajes este problema, menos daño
te causará en el
futuro.
Otras veces el
problema nace de arriba, un jefe
que cambia de opinión
continuamente (que los hay) o es
fácilmente
influenciable puede ser un lastre. Demuéstrale
los beneficios que
supondría clarificar la responsabilidad.
El tiempo que se
ganaría si las tareas no se repitiesen. Si
la persona X es
responsable de ello y no tú, perfecto.
Pero que entonces
redefina cual va a ser tu trabajo. Le
obligarás a pensar y
ante esta tesitura tendrá que afrontar
el conflicto y tomar
una decisión.
7. Mala
comunicación
Detrás de cualquier
fracaso hay un malentendido.
A menudo damos por
sentado cosas que no son como
creemos. Luego viene
el error; no era lo que nos pedían.
Y vuelta a empezar de
cero. ¿Cuántas horas de trabajo
desperdiciadas por
haberlo interpretado a tu modo? Si
intentaras captar al
máximo lo que quieren de ti podrías
ahorrar un tiempo
inimaginable.
Cualquier ejecutivo
con experiencia puede pasar
una tarde contando
historias sobre malos entendidos.
Como las historias de
la mili. Clarifica al máximo lo que te piden o lo que pidas
tu.
Si algo puede ser
malinterpretado, lo será.
La tendencia a
trabajar lo menos posible da una
visión muy particular
a tu interlocutor. Así que conviene
no ahorrar
explicaciones, cuanto mas claro y repetido
mejor.
Hay comunicadores
natos. Se explican con claridad
y les entiendes a la
primera. Enseguida te hacen ver lo
que buscan y como
quieren que lo hagas. Tu captas la
esencia a la primera
y das el resultado que buscan. Otros
lo hacen más difícil.
Dibujan una maraña de órdenes y
contraordenes
indescifrables. Es el caso del jefe autoritario
que no pide feedback
para ver si lo has asimilado. Da
por sentado que se le
entiende. Con la mejor de las
intenciones, te pones
a hacerlo y al entregar el trabajo
resulta no ser lo que
buscaba. Tiempo perdido y la moral
por los suelos. Ante
la duda se pesado y pide que te lo
explique de nuevo. Al
cabo de un año ahorraras días de
trabajo.
Intenta que la
información pase por las menos
personas posibles. A
menudo se dictan informes en los
que se dicen frases
que al pasar de una persona a otra se
distorsionan. La
expresión «es importante remarcar que
se calculen los
precios netos» fácilmente se transformará
en una expresión «se
pueden calcular los precios netos»,
si esto supone
trabajo seguro que en el informa final no
hay ni palabra de los
resultados netos, y luego vienen los
líos…
Recuerdo una reunión
de ventas en la que eran
exigidos una serie de
propuestas y ofertas para potenciar
las ventas, que se
darían a conocer en la siguiente reunión.
En el traspaso de la
propuesta a los jefes de delegación y
en la posterior orden
de estos a los comerciales, no quedo
claro que resultados
pedían para la siguiente reunión.
Cada vendedor lo
interpreto a su modo. El follón que se
armo en la siguiente
convención de ventas fue
considerable. Hubiera
valido con una circular por escrito
sobre lo que se
demandaba: por escrito.
Cuando te intenten
explicar algo escucha con
atención. Sin
interrupciones. Deja que tu interlocutor se
explaye cuanto
quiera. Poseemos cierta tendencia a dar
todo por asumido.
Hacemos nuestra propia película de
lo que nos dicen. Una
vez que este todo dicho, pregunta.
No tengas miedo a que
te clarifiquen todo y parecer tonto
preguntando, piensa
en el trabajo extra que ahorrarás
con ello. Toma notas
de lo que consideres mas importante,
en un futuro serán
comentarios muy valiosos.
8. Falta de
disciplina
Ahora plantéate esta
cuestión. ¿Te has preguntado
alguna vez si eres lo
suficientemente autodisciplinado para
conseguir cualquier
cosa que te propongas? La mayoría
nunca lo ha hecho.
Piensa sobre ello.
¿Por qué la gente no
tiene la disciplina suficiente para
hacer lo que se
propone? Dos causas: Cansancio físico y
mental.
Cansancio
físico:
A menudo estás
cansado. A todas horas tienes que
estar haciendo todo
tipo de trabajos. Las interrupciones
son constantes. Lo
habitual en cualquier empresa.
Para superarlo
necesitas más energía: Intenta dormir
más, a veces una
noche larga de sueño ininterrumpido puede
hacer milagros. Te
cuesta soltar el mando del televisor
cuando todavía son
las 12.00, pero intenta irte una hora
antes a dormir.
¡Notarás la diferencia!
Cansancio
mental:
La otra causa de
falta de indisciplina es la indiferencia
por tu trabajo. Puede
que lleves tiempo realizando el mismo
trabajo repetitivo,
día tras día. Esto te desmotiva. Quizá
hace tiempo que
quieres cambiar. Aunque sea así, mira como
puedes mejorar tu
trabajo con cosas nuevas. En el peor de
los casos habrás
aprendido algo nuevo, además los retos
te forjarán en la
autodisciplina.
Hecha un vistazo al
ciudadano medio del mundo
desarrollado. No
resiste un solo día sin envenenarse con
comida basura,
mirando la TV a todas horas. La eficacia
no es moneda común;
acuérdate de los que llegan tarde a
sus citas, los
.proveedores que no respetan fechas de
entrega…La mayoría de
empleadores lo confirman. La
mitad llega muchas
veces tarde. Pregunta en cualquier
empresa y oirás
cientos de casos de absentismo laboral.
No tienen la
disciplina suficiente para levantarse por las
mañanas.
Y la otra cara de la
moneda, piensa en ese futbolista
que es mejor estrella
de marketing que futbolista. Para
mantenerse en la
cumbre, su disciplina le obliga a unos
entrenamientos a
fondo y a ensayar saques de falta horas y
horas. Los
deportistas de élite o los mediocres que se
convierten en
grandes, poseen una disciplina sistemática.
Mantienen su peso a
raya a pesar de su edad y nunca olvidan
la disciplina. Muchos
pilotos de Formula 1 pesan mas con
los años, pero hay
algunos que siguen pesando lo mismo
año tras año y con
una forma física increíble. El trabajo
duro y a lo que se
renuncia nunca se ve, solo de dice que
siempre gana el
mismo. A todas horas renuncian a dulces y
grandes banquetes,
sólo entrenan. Y empezaron solos, varias
horas al día sin
garantías de éxito.
Pésate regularmente y
visita al médico para que te de
un toque da atención.
Estarás muy por delante de todos en
cualquier negocio si
te mantienes en forma. Para que te
respeten la
autodisciplina es fundamental. Te da un sentido
se superioridad, del
que por supuesto nunca harás gala. Lo
sabrás para ti y los
demás lo notan. El disciplinado no
necesita gritar ni
amenazar para conseguir lo que quiere, la
gente nota su
superioridad y le da lo que pide.
Hacer las cosas y
hacerlas a tiempo atraerá como un
imán más
oportunidades para ti. La autodisciplina irradia
atracción. Mira la
televisión, mira en el deporte y encontrarás
pistas. Mira en la
calle y te darán mas pistas. Todos lo que
parecen tener suerte,
tienen autodisciplina.
Como dice un escritor
de éxito: «Son las 6.00 y aquí
estoy. Estando
escribiendo a primer hora del día. La única
manera de tener mis
libros en las tiendas….La única manera
de empezar un tercer
y un cuarto libro. Cuando ocurre algo
yo continúo
escribiendo. Yo soy vago, muchos
conseguidores son
vagos, todas las mañanas nos cuesta
levantarnos. Todas
las mañanas peleo conmigo mismo y
tengo que hacer un
terrible esfuerzo para levantarme de la
cama, pero me
levanto.»
9. Crisis
Management
«¡Si es que me paso
el día apagando fuegos!»
Una, sino la mayor
causa de pérdidas de tiempo,
son las crisis que
una vez y otra aparecen en nuestro
trabajo. ¿Cuántas
veces te ha ocurrido que el final del
día estas sentado en
tu mesa y todavía no has empezado
lo que querías hacer
por la mañana?
La Ley
de Murphy: Si algo puede salir mal, saldrá
y en el peor momento
posible. ¿Te suena no?
¿Es un problema que
se puede ignorar? A menudo
surgen problemas a
los que perfectamente se las puede
dejar de lado, lo han
de solucionar las personas
responsables. Haz una
prueba, intenta pasar de una crisis
típica durante un
día, al día siguiente podrás ver que no
era para tanto y que
te pudiste dedicar a una tarea mas
importante. Tenemos
que quitarnos ese complejo de «lo
puedo todo» y
meternos en estas crisis. Hay directores
que no se meten en
los problemas que saltan hasta 2 días
después, saben que la
mayoría son falsas alarmas.
Un Truco que nunca
falla es darte más tiempo para
todo. Cuando te pidan
fecha para terminar un proyecto,
tu respuesta será
darle un plazo lo mas corto posible para
impresionarle. Ej.
Estamos a Jueves y le respondes que
estará para un lunes.
Como siempre la Ley de Murghy se
encargará de que
surjan problemillas y verás que para el
lunes no te va a dar
tiempo. Además pasarás el fin de
semana agobiado
viendo que no te da tiempo. El martes
lo entregarás tarde y
las prisas puede que produzcan fallos
en el
resultado.
En cambio si hubieras
dicho que estaría para el
miércoles hubiera
pasado lo siguiente: para el lunes lo
hubieras tenido casi
terminado sin pasar un fin de semana
agobiado. Los
inevitables problemas de última hora lo
habrán retrasado para
el martes. El martes con un día
mas de tiempo te da
para repasar todo el trabajo y para
el miércoles habrás
entregado un trabajo de calidad. A
los ojos de tu jefe
habrás quedado como una persona
efectiva. Añade
siempre un 30% más de tiempo para
planificar
acciones.
La manera más eficaz
de acabar con las crisis es
preverlas con
antelación. Con mucho la medicina más
efectiva. ¿Qué puede
salir mal? ¿Qué o que personas en
este proyecto pueden
fallar? Una pista: A menudo suele
ser una persona cuya
ausencia durante un tiempo haga
que un proyecto se
tambalee. Identifica quién es.
También puedes prever
futuros desastres
preguntando a tu
equipo a o tus compañeros que ven
ellos que pueda salir
mal. Muchas veces se lo olerán,
pero casi nunca lo
dicen, ya que temen enfrentamientos
con sus superiores y
que les acusen de culpables. Es
importante tener la
confianza suficiente con la gente para
que estos no tengan
miedo de anunciar posibles
problemas.
Siéntate en una hora
calmada y continúa apuntando
todo lo que creas que
puede ir mal. Escríbelo. La
sensación de pararte
a pensar al principio te resultará
extraña. Te entrará
una sensación de que no estas haciendo
nada y tu conciencia
está intranquila. Sigue pensando.
Podrás evitar un
montón de problemas si te dedicas a
prever todo lo malo
que puede surgir. El tiempo ahorrado
en esta planificación
te ahorrara horas y hasta meses
enteros de
problemas.
10. Posponer,
tu peor enemigo
Posponer es lo que
más separa de los que tiene
éxito y los que
solamente quieren tenerlo. Es el mayor
destrozacarreras que
conozco. Gente brillante e inteligente
que por no agarrar el
toro por los cuernos, pospone lo
difícil eternamente
hasta que se ganan una merecida fama
de
ineficaces.
Los periódicos, el
café extra son trampas que nos
hacen creer que
trabajamos y nos recuperamos pero en
el fondo solo estamos
posponiendo un trabajo. Observa
algunas mesas que
aumentan de volumen
considerablemente.
Cada vez toma más cafés y están mas
en los pasillos, una
triste defensa psicológica para no
atacar su
trabajo.
Muchos pueden vivir
con malos resultados, con un
mal nombre en cuanto
a su calidad de trabajo, las fechas
límites no significan
mucho para ellos. Su vida consistirá
en librase del
trabajo, llegar a casa ver la televisión y
esperar a que el día
siguiente puedan volver a librarse.
Confían en que el
trabajo desaparecerá o que alguien lo
hará por ellos. Se
auto sabotean con un bajo rendimiento,
algunos son
inteligentes pero nunca darán todo de si
mismos. Otros esperan
a la inspiración, y esta no llega. A
menudo comenzar a
trabajar en algo es la mejor manera
de que la inspiración
aparezca. Y otros tantos se sumergen
en pequeños trabajos
sin importancia con miedo a quedar
mal si fallan en los
grandes proyectos. Algunos, en cambio,
son demasiado
perfeccionistas y convierten en extenuante
la mas pequeña de las
tareas. Pero todos tienen en común
el mismo defecto,
posponen y nunca agarran el toro por
los cuernos. Cierto
pánico a lo desconocido nos hace
continuar con
nuestras costumbres y dejar para mas tarde
cualquier intento de
mejora. Empezar una tares larga nos
cuesta. En el lote
van roces y situaciones personales
incómodas. Además
será un trabajo considerable. Pero
como posponer lo
sencillo, lo convierte en complicado,
hay que pasar por el
aro y enfrentarse a la cruda realidad.
La recompensa es
grandísima. Y si no, acuérdate la última
vea que decidiste
enfrentarte a la realidad, pasaste un
mal rato pero los
beneficios fueron ingentes. ¿Te mereció
la
pena?
Todo es empezar, la
mitad del trabajo. Si retrasas
te privas a ti mismo
del éxito. Toda esa gente de éxito
que tanto admiramos
ya sean empresarios, actores o
cualquier tipo dicen
que lo importante no de su originalidad
sino el ponerse a
trabajar. El actor William Dafoe dice
que se considera a si
mismo como un conseguidor, alguien
que simplemente se
pone a hacer las cosas. Cuanto mas
esperas a hacerlo,
mas duro se hace. Automáticamente
pierdes el control de
ti mismo.
Parte el trabajo en
pequeños trozos. ¡Ya! Date una
fecha límite y
empieza, díselo a todo el mundo o
escríbetelo y
prémiate para conseguirlo. Ponte una fecha
cercana, no pasa nada
si hay que cambiarla a más tarde.
Prémiate por los
pequeños pasos. Empieza siempre por
lo más difícil. Los
primeros días quítate lo pero del trabajo
y en esos días haz a
primera hora lo que mas cueste.
Mantén un horario
fijo en el que tu cuerpo se acostumbre
a ese trabajo duro.
Si empiezas a las 8 a estar concentrado
durante uno hora para
completar informes y diseñar
estrategias hazlo así
todos los días. No importa que al
principio sea todo
desordenado y sin afinar, ya lo irás
afinando con el
tiempo, es un trabajo más fácil.
Muchísimos tienen por
costumbre posponer todo.
No se dan cuenta de
que la vida pasa y no consiguen
nada. Dejan escapar
oportunidades. Demasiado esfuerzo
ponerse a hacer esas
llamadas. Por un lado están los
maestros de la
postergación Los que calculadamente
dejan todo para el
final y sobreviven en cualquier trabajo
haciendo lo justo.
Pero tu caso es distinto. (Sino no habrías
entrado en esta web).
Tu no tendrás miedo a dar la cara
frente a ese cliente
enfadado, no ha estar horas de seguido
MasEficaz.com
Algunos trucos para
eliminar la postergación.
• Haz un plan
detallado de todo lo que va a
hacer falta y con
fechas aproximadas de
cuando se ha de
cumplir. Decide cuando
vas a empezar y
cúmplelo a rajatabla. A
menudo lo más difícil
es empezar.
• Empieza a trabajar
en lo importante a una
hora en que tu nivel
de energía sea máximo.
Sobre todo, haz las
cosas más
desagradables al
principio. Tienes el gancho
de que el resto del
día será mejor, y
efectivamente lo
será.
• Ponte fechas
límite. Conforma de acerca
verás que no queda
otro remedio. Sino lo
seguirás
posponiendo.
• Prémiate. Tomarte
un café después de
rellenar ese horrible
formulario puede hacer
maravillas.
• Algunas tareas
serán más complejas y de
larga duración.
Divídelas en pequeñas
partes. No la veas
como una sola tarea.
Haz como si las
partes fueran
independientes entre
sí. Aumentará tu moral
si ves como completas
las diferentes partes.
• No caigas en la
trampa de hacer las
pequeñas cosas.
Llegará un momento en
que estarás mas
cansado y entonces si que
te será imposible
empezar.
• Visualiza los
beneficios.
• Pon fechas tope
para terminar. Escríbelas
si hace falta o
díselo a alguien. Notarás la
diferencia.
• Combínalo si hace
falta con otras cosas.
Mientras ves la TV
puedes limpiar la casa,
o mientras escuchas
música escribir ese
tedioso borrador, ya
lo corregirás en otro
momento de
inspiración.
• Prueba a cambiar de
aires, puede que en
otro sitio la
inspiración aparezca.
• Encuentra la
motivación y la energía
necesaria, no falla
el truco de hacerlo a
primera
hora…
• Ponte una meta, 10
hojas al día, o 5 visitas
de ventas al día, o 3
tareas desagradables
completadas al día, 2
llamadas que no
quieres hacer por
mañana o 2 horas de
trabajo
ininterrumpido cada día. para
completar ese
trabajo.
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