3 Maneras para conseguir (por fin) paz mental

¿Sabes cuál es la clave para tu felicidad?
La paz mental.
Es imprescindible para conseguir tus objetivos (lo contrario de la agresividad que predican muchos).
Porque para conseguir objetivos necesitas controlar tus pensamientos. Necesitas controlar tus impulsos.
Y la clave es esta:
El desapego.
El budismo demuestra que la principal causa de sufrimiento es el apego.
Nos aferramos a ideas, opiniones y bienes materiales. Sufrimos pensando en perderlo. Algunos ni duermen por la noche. Y luego úlceras, estrés y enfermedades mucho peores.
Pero si practicas el desapego ocurre todo lo contrario: que eres más feliz… y sin pedirlo llegan los bienes materiales.

Aquí van las 3 Claves para que consigas el desapego y tengas por fin paz mental:
1. Pregúntate si quieres tener razón… o ser feliz
La mayoría tiene una necesidad enfermiza de tener razón. Pero si te olvidas de imponer tu opinión toda tu ansiedad desaparece. No vas a cambiar a los demás con tus opiniones. ¿Quieres tener razón o ser feliz?
Algunos son ridículamente agresivos por sus creencias políticas. (Creencias que al fin y al cabo copiaron de otros.) Yo tengo amigos con todo tipo de opiniones políticas y filosóficas. Pero me llevo bien con todos. Me da igual donde diferimos ¿no hay siempre un punto donde difieres?
Mientras su intención sea buena sólo son distintas maneras de llegar al mismo fin, míralo así. ¿Vas a perder una amistad o un contacto por imponer tu punto de vista?

2. Niégate a culpar
Echar la culpa a otros es volverse negativo.
Piensa que el 80% de la culpa la tuviste tú (acertarás siempre). No desperdicies tu tiempo buscando malvados. Absorbe, analiza como un estratega y piensa cómo lo harás la próxima vez.
¿Si has discutido o alguien te hace una faena con el coche inmediatamente él es el “malo” y el culpable de TODO? ¿Lo pagas con él y te metes en un buen lío ganándote un enemigo? No te engañes.
Si te disciplinas a no buscar culpables cometerás muy pocos fallos y evitarás incidentes, incluso graves, que pagarás toda tu vida. Si alguien te la juega piensa, “Pobre, no sabe lo que hace, peor para él”.
Sin un enemigo se acabará el odio que te consume.
Y entonces te vuelves productivo y relajado.

3. No te enamores de tu sufrimiento  
Ya sé que “tienes derecho” a estar molesto por tu situación. Que incluso hay algo romántico en el héroe que sufre.
Tonterías.
Muchos se enamoran de su sufrimiento y sus problemas del pasado son su vida. Crean un mundo ficticio de ellos contra el resto. Su día está lleno de discusiones imaginarias con gente no presente. Todo gira alrededor de lo malo. Todo son quejas, culpas y agresividad.
Si les dejas te contarán lo mal que les trataron, los amigos que les traicionaron y más historias para no dormir. Como si fueran los únicos en el mundo.
Tonterías.
A ti y a mí nos ha pasado igual. La clave es no darle vueltas.
No seas el quejica del que huyen todos. Sino nadie quiera estar contigo. Acepta que nos pasa a todos. Y seguirá pasando.
“¡No puedo! ¡Es demasiado grave lo que me hicieron!”
Te repetiré lo mismo: no eres el único.
Tienes suerte si te han perjudicado tanto. Habrás aprendido lo indecible y estarás más curtido.
Y punto.

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